Abuso emocional como violencia contra la mujer

El pasado 25 de noviembre se conmemoró el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer.

Este tiene su origen en el movimiento feminista latinoamericano en 1981, en memoria a la fecha en la que fueron asesinadas, en 1960, las tres hermanas Mirabal, (Patria, Minerva y María Teresa), en República Dominicana. La jornada de reivindicación fue asumida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1999, en su resolución 54/134.

Conforme a la resolución de las Naciones Unidas, la violencia contra la mujer se define como: “Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

Una de las formas de violencia contra la mujer más común es la “Violencia Doméstica”.

La violencia doméstica es un tipo de abuso que, por lo general, es ejercida por el cónyuge o pareja, pero también puede ser por un niño, pariente mayor u otro miembro de la familia, esta puede consistir en violencia física, sexual o emocional.

El “abuso emocional” que se infringe a la mujer en casos de violencia doméstica es, por mucho, el más difícil de detectar, incluso para la víctima, así como de curar.

Este incluye amenazas, insultos, humillaciones y menosprecios, conductas controladoras, como decirle a la víctima cómo actuar o vestirse y no dejar que vea a familiares o amigos.

El maltrato emocional se da en aquellas situaciones en las que los individuos significativos de quienes depende la mujer, la descalifican, humillan, discriminan, someten su voluntad o la subordinan en distintos aspectos de su existencia que inciden en su dignidad, autoestima e integridad psíquica y moral.

La también llamada, “miseria afectiva” circunscribe también el abandono emocional, la falta de empatía, la descalificación, la violencia verbal, los insultos, las amenazas, el control excesivo, la extorsión afectiva, la culpabilización, los sarcasmos, las críticas destructivas, el desprestigio de los vínculos de la mujer, descalificación de sus amistades o familiares, el aislamiento emocional y las burlas.

A consecuencia del abandono emocional, la mujer puede entrar a un estado emotivo en el que se sienta indeseada, dejada de lado, insegura, rechazada, como una pérdida o como el distanciamiento de una fuente emotiva de sustento que se ha retirado, lo cual también tiene un impacto biológico en ella, al activar los centros de dolor físico en el cerebro, lo que puede dejar una marca emocional muy difícil de curar.

Algunos ejemplos de abuso emocional son los comentarios del cónyuge, novio o pareja, tales como: Que mal te vistes, te ves corriente: Con esa ropa sólo vas a provocar a los hombres; Te maquillas como payasa; Esa amiga tuya es una cualquiera, ya no deberías hablarle; Andas de ofrecida; No hables con hombres; ¿Con quien te acostaste para conseguir ese puesto?;Nunca haces nada bien; Te comportas muy mal con los hombres; Tu tienes la culpa de que te falten al respeto, entre muchos otros.

En la sociedad mexicana, colmada de ideologías machistas ancestrales, la mujer, prácticamente está condenada a sufrir algún tipo de abuso emocional por parte del hombre, por lo que es de suma importancia que ellas estén informadas de las implicaciones de este tipo de conductas, para que puedan identificarlas y, no las permitan bajo ninguna circunstancia, denunciándolas y poniéndole fin a situaciones que las dañan y generan efectos nocivos de consecuencias incalculables en su autoestima y confianza.

Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y, sobre todo, de utilidad ¡Hasta la próxima!



NOTAS RELACIONADAS

Por: Juan Bautista Lizarraga / Enero 03, 2021
Por: Juan Bautista Lizarraga / Diciembre 21, 2020