Responsabilidades del administrador de la sociedad

Sociedad y derecho
Responsabilidades del administrador de la sociedad

Las empresas nacieron y se originaron por la necesidad y conveniencia de iniciar una aventura comercial, pero sin tener que arriesgar todo el patrimonio personal de quienes las constituyen, de manera que se constituye la sociedad y se le inyecta dinero, al que se le llama capital social, el cual consiste en la cantidad que los socios están dispuestos a arriesgar en el negocio que están emprendiendo.

Sin embargo, no todos saben que el administrador de la sociedad es responsable solidario e ilimitado de las obligaciones contraídas por la sociedad.

Lo que significa que, si la sociedad tiene contraídas obligaciones con terceros, la persona que desempeña el cargo de administrador responde también con todo su patrimonio por el pago de las obligaciones de la empresa.

Pongamos de ejemplo las sociedades anónimas, por ser las de uso más común en nuestro país.

La sociedad anónima o “SA”, requiere para actuar de tres instituciones: La Asamblea General, la Administración y la Vigilancia.

La administración de la SA puede recaer en una o varias personas físicas, con facultades de gestión y representación, atribuidas por la ley y los estatutos, y que expresan la voluntad social de la empresa.

La administración de la SA compete, de acuerdo a nuestro derecho societario vigente, a apersonas físicas, no a personas morales, de acuerdo al artículo 147 de la Ley General de Sociedades Mercantiles, “LGSM”, las cuales deben contar con capacidad para contratar y obligar a la sociedad que representan, por lo que no deben estar inhabilitadas para ejercer actos de comercio, como por ejemplo sí lo están los Corredores Públicos y los que hayan sido condenados por delitos contra la propiedad, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 12 del Código de Comercio.

Ahora bien, de conformidad con lo dispuesto por los artículos 157, 158 y 161 de la LGSM, por regla general, la responsabilidad de los administradores sólo podrá ser exigida por acuerdo de la Asamblea General de Accionistas, por tanto, los actos de dicho administrador, que lo hagan incurrir en responsabilidad, sólo pueden concernir a la citada asamblea por ser la titular exclusiva de las acciones legales de responsabilidad correspondientes.

En los artículos 157, 158 y 161 de la LGSM mencionados, el legislador consideró que los administradores tienen la responsabilidad inherente a su mandato y la derivada de las obligaciones que la ley y los estatutos les imponen.

Tal responsabilidad, de los administradores frente a la sociedad, se origina individualmente a partir del vinculo jurídico que los liga con aquella, el cual, a su vez, se engendra por el acuerdo de la asamblea que los designa y se perfecciona por la aceptación del cargo.

Dicha responsabilidad puede darse frente a la propia sociedad, como lo menciona el artículo 157 y demás aludidos, pero también puede generarse frente a terceros, como lo son: los propios accionistas, los acreedores sociales y la hacienda pública.

El artículo 26, fracción III, tercer párrafo, del Código Fiscal de la Federación, dispone que el administrador general de una sociedad mercantil, independientemente de que también pueda tener el carácter de socio o accionista, es responsable solidario por las contribuciones causadas o no retenidas por dicha sociedad durante su gestión, así como por las que debieron pagarse o enterarse durante la misma, en la parte del interés fiscal que no alcance a ser garantizada con los bienes de la sociedad que dirige o dirigió, cuando dicha sociedad incurra en cualquiera de los supuestos a que se refiere la misma fracción.

Por lo que, en el evento de que la autoridad fiscal determine la existencia de responsabilidad solidaria del administrador de la sociedad, éste queda obligado a responder de aquella con todo su patrimonio de manera solidaria e ilimitada.

En la práctica es muy común encontrar que los accionistas y los administradores son las mismas personas, en la mayoría de los casos ello se debe principalmente, al desconocimiento que se tiene respecto a las responsabilidades que tienen éstos en relación a las obligaciones contraídas por la sociedad.

Para lograr el cumplimiento efectivo del fin de las empresas y proteger el patrimonio de los accionistas, lo más recomendable siempre será, profesionalizar la administración de la sociedad, poniéndola en manos de un experto en la materia, quien sin duda, hará un trabajo de mayor calidad, en acatamiento y cumplimiento de la normatividad aplicable, lo que traerá como consecuencia, mejores resultados y seguridad jurídica, acercando a la empresa a la realización óptima de su objeto y fin, teniendo además el plus de quedar protegido el patrimonio de sus accionistas.

Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y sobre todo de utilidad ¡Hasta la próxima!



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