Cita con Clío

FRASE. “En toda época de la historia el más vil espécimen de la naturaleza humana se encuentra entre los demagogos”. Thomas B. Macaualay.

NOTICIAS DEL VIEJO MEXICALI. “Prohíben que Cantú tome dinero del banco de Calexico. El Centro, Cal., 5 de noviembre. Una orden judicial que impide a Esteban Cantú, gobernador de Baja California, retirar aproximadamente $45,000 (dólares) de dos bancos en Calexico, al otro lado de la frontera internacional en California, desde la sede en Mexicali, se emitió aquí esta noche, por el juez Franklin J. Cole, en la corte superior. La orden judicial fue obtenida por representantes del general Carranza. Inmediatamente después de que el tribunal otorgó la orden judicial, se notificó a los oficiales de la patrulla fronteriza de los Estados Unidos en Calexico, que varios soldados de Cantú amenazaban con cruzar la frontera y tomar dinero de los bancos, sí el tribunal decidía en contra de su comandante. El dinero fue depositado en los bancos de Calexico hace algún tiempo por Cantú, a nombre del gobierno mexicano. Recientemente, Cantú, se declaró independiente de las facciones de Carranza y Villa. Los funcionarios de Carranza presentaron una demanda para evitar que el líder de Baja California, retire el dinero. Los abogados del gobernador Cantú declararon en la corte que el dinero era necesario para pagar a los 400 soldados de la guarnición mexicana. Declararon que una decisión de retener los fondos podría generar un estado de anarquía en la Baja California, ya que sería necesario recaudar impuestos adicionales para pagar a los soldados si no se podía obtener el dinero involucrado”. (1)

CONOCIENDO NUESTROS ORÍGENES. Gustavo Díaz Ordaz. Presidente constitucional, diciembre 1º de 1964 a noviembre 30 de 1970. Estricto hasta el extremo. Díaz Ordaz tenía la convicción de que era el único y legítimo representante de la patria. Identificaba en su persona a México, el gobierno, la nación y su historia; creyó sinceramente que era el depositario de los más altos y sagrados valores de la mexicanidad y, por tanto, le correspondía velar celosamente por su custodia.

Su obsesión era el orden. Desde esa perspectiva, cualquiera manifestación que pudiera trastornar el orden público desataría el autoritarismo presidencial. En 1965 reprimió el movimiento iniciado por los médicos de los hospitales públicos, quienes deseaban mejoras salariales. Al año siguiente, alentó un motín de estudiantes en la Universidad nacional para deshacerse de su reconocido rector, el cardiólogo Ignacio Chávez. Ordenó el cese fulminante del director del Fondo de cultura económica, Arnaldo Orfila, por publicar un libro que el presidente consideró ofensivo para México: Los hijos de Sánchez, del escritor Oscar Lewis. En 1966 y 1967, el ejército sofocó brotes de rebeldía estudiantil en Morelia y en Hermosillo. En la vieja ciudad michoacana, las tropas ocuparon la universidad.

Hasta mediados de 1968, Díaz Ordaz podía sentirse satisfecho de su gestión en materia económica. Durante su administración el país tuvo la menor tasa de inflación desde 1930, el 2.7% anual, al mismo tiempo que la tasa de crecimiento llegaba al 3.3%, la mayor desde 1921. Con estabilidad en el tipo de cambio y los precios controlados y ajustados por el gobierno, la mayoría de la población, sobre todo la urbana, percibía cierto bienestar. La sociedad esperaba impaciente la inauguración de los juegos olímpicos.

Díaz Ordaz creyó siempre que el movimiento estudiantil de 1968 –generado a partir de una gresca entre muchachos reprimida por granaderos- era producto de una secreta conspiración para impedir la celebración de la olimpiada. A sus ojos, los comunistas se habían infiltrado entre los estudiantes.

Los jóvenes de la UNAM, el Politécnico y otras universidades públicas y privadas se organizaron para protestar por el uso excesivo de la fuerza. La escasa sensibilidad política del gobierno impidió pensar siquiera en la posibilidad del diálogo. Los ánimos se desbordaron, continuaron las manifestaciones y finalmente, ante la incapacidad de la policía capitalina para controlar a los estudiantes, el gobierno autorizó que interviniera el ejército. Con las fuerzas armadas en las calles y la obsesión de Díaz Ordaz, por el orden, un desenlace criminal como el de Tlatelolco era de esperarse.

Nunca se determinó el número real de víctimas asesinadas en la plaza de las Tres Culturas el 2 de octubre.

Un año después de la infame fecha, en su informe de gobierno Díaz Ordaz asumió la responsabilidad absoluta de lo sucedido en Tlatelolco, tal y como había sucedido.

El 12 de octubre de 1968 Díaz Ordaz inauguró los XIX Juegos Olímpicos, que fueron como un bálsamo anestésico para la población. Pero el 2 de octubre no se olvidó jamás y los fantasmas de su recuerdo persiguieron por siempre al presidente, al hombre que reconoció públicamente su responsabilidad en tales sucesos.

FUENTES CONSULTADAS:

1) Arizona republican. November 06, 1915. Page 1. Image 1. Phoenix, Ariz. Consultado: 27- diciembre-2019.]
2) Luis González y González. Viaje por la Historia de México. México. 2010

*) Licenciado en Administración Pública y Ciencias Políticas por la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la UABC y, en Historia por la Facultad de Ciencias Humanas de la UABC. Investigador del Archivo Histórico del Municipio de Mexicali. IMACUM. Email: lerdok57@hotmail.com. Facebook: Francisco Javier Palacios Flores.



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