El Derecho Penal de Santiago Mir Puig

Imputación Objetiva

El día 6 de mayo de 2020 falleció a los 72 años de edad uno de los más grandes

juristas que ha dado la historia del Derecho penal académico, el Profesor Dr. Dr.

h.c. mult. Santiago Mir Puig, Catedrático de la Universidad de Barcelona desde

1982.

Bajo un incansable rigor científico, desarrolló casi dos centenares de trabajos

mediante los cuales expuso tomas de posición que cambiaron para siempre la

visión del Derecho Penal iberoamericano.

Imposible resumir su producción científica en pocas líneas, pero vale decir que

desde su “Introducción a las Bases del Derecho Penal” (1976) fijó una postura

contundente sobre los límites que debe tener cualquier estado para aplicar un

castigo, como son, la necesidad de protección a la sociedad -“Estado Social”-, los

que fija la legalidad de un “Estado de Derecho”, y los derivados de un “Estado

Democrático” puesto al servicio de la ciudadanía. Obra escrita dos años antes de

que la nueva Constitución Española de 1978 iniciara con la frase “España se

constituye en un Estado Social y Democrático de Derecho”. Así, estructuró

posteriormente su “Función de la pena y teoría del delito en el Estado Social y

Democrático de Derecho”, desarrollo que tuviera continuidad en las diez ediciones

de su influyente Tratado de “Derecho Penal, Parte General”.

Tentador citar también, sus bases sobre el papel fundamental que juegan las

valoraciones y los principios como sustento para la aplicación de las normas

jurídico penales. O su “tercera vía” en materia de responsabilidad penal de las

personas jurídicas, que concilia un debate en apariencia irreconciliable. Y tantos

otros posicionamientos qué atravesando espesos pantanos dogmáticos, ofrecen

de manera lógica respuestas comprensibles incluso para el no especializado.

Le conocí personalmente en el año 2003 cuando decidí mudarme a Barcelona, no

para estudiar un “posgrado en España”, sino para estudiar con Santiago Mir Puig y

su escuela de discípulos.

El distanciamiento entre profesores y alumnos, suele ser notable en algunas

universidades europeas, más aún si el docente es una imponente y atareada

celebridad. No obstante, Santiago Mir se daba el tiempo de atender

personalmente en su oficina dudas académicas e incluso administrativas. En mi

caso además, las salidas a cenar con él y su esposa, la reconocida Dra.

Francesca Puigpelat, siendo yo apenas estudiante, de veintitantos años, y encima

migrante, me dejaron claro que su calidad humana, como la científica, no

discriminaba fronteras o élites. Gratos anécdotas desde entonces; pasando por la

honrosa mención de mi persona como “su alumno de Tijuana” mientras exponía

un ejemplo fronterizo sobre delitos de resultado, en un auditorio repleto de la

Ciudad de México; hasta la amable conversación que sostuvimos en el homenaje

por su 70 aniversario, me hicieron guardarle considerable aprecio.

Poco significativas pueden ser mis palabras, pero no las escritas por autoridades

como Claus Roxín: “Esta es la teoría de S. Mir Puig… ya hace unas cuantas

décadas que colaboramos… la prosecución de este vínculo supone un constante

enriquecimiento de mi vida”; o Raúl Zaffaroni: “…un colega de larga y prolífica

labor científica en el derecho penal, como es nuestro querido amigo S. Mir Puig”; o

Antonio García Pablos de Molina “Como penalista, Santiago Mir es un maestro

difícilmente repetible, y dio buen testimonio de ello ya en nuestra transición

política”; o Ulfrid Neumann: “S. Mir Puig… es conocido más allá de su tierra natal,

como defensor del derecho penal jurídico-estatal”; o Jürgen Wolter: “…por primera

vez en la historia de la revista penal más antigua de Alemania, en diciembre de

2017 se publicará un número… como homenaje a un penalista español, y en

general, de otra nacionalidad, el -Festgabe für Santiago Mir Puig-”; o Miguel Díaz y

García Conlledo “S. Mir Puig es para mí un referente en muchos sentidos…alguien

muy importante en mi vida, no solo académica”; o Enrique Gimbernat Ordeig “la

ciencia del Derecho penal sería muy distinta y estaría mucho menos desarrollada

sin las aportaciones de Santiago Mir Puig..”; Urs Kinhäuser “a S. Mir…un elevado

aprecio por su obra jurídico-filosófica y dogmática” o Diego M. Luzón Peña

“Santiago Mir es para mí no solo el más importante de los penalistas españoles…”

o el eminente Jesús María Silva Sánchez, entre otros: “Santiago ha sido, es y

siempre será mi maestro”.

Hasta siempre estimado Prof. Dr. Santiago Mir Puig.

Facebook y Twitter: @AbrahamCortezB



NOTAS RELACIONADAS

Por: Juan Bautista Lizarraga / Diciembre 14, 2020
Por: Juan Bautista Lizarraga / Diciembre 07, 2020