Patrimonio intangible.

Patrimonio intangible.

El patrimonio de una persona, tanto físicos como jurídica, se compone de bienes, derechos y obligaciones.  

 

Esto es,  por cosas palpables tales como bienes raíces, vehículos, acciones y partes sociales de una empresa, etc., así como también de cosas que son incorpóreas, intangibles cuyo valor no resulta tan simple de estimar como si se tratara de cosas u objetos. 

 

 Es el caso por ejemplo, de la propiedad intelectual. 

 

Esta see refiere a temas relacionados con todas las creaciones que provienen de la mente de una persona.

 

Estas creaciones intelectuales pueden manifestarse en patentes, obras literarias, modelos de utilidad, música, películas, obras artísticas, marcas, logos, entre muchas más.

 

La propiedad intelectual se divide en dos ramas: “Propiedad Industrial” y “Derechos de autor”.

 

La “Propiedad Industrial” abarca todos los derechos otorgados a una persona (física o moral) al momento en el que inventa o descubre algo, en la cual se pueden ver involucradas las marcas, las patente y los diseños industriales, entre otros registros.

 

Por su parte, los “Derecho de Autor” se refieren al conjunto de derechos que corresponden a los autores y a otros titulares (artistas, productores, organismos de radiodifusión, etc.) respecto de las obras y prestaciones fruto de su creación, las cuales abarcan obras literarias, obras de teatro, diseños arquitectónicos, películas, fotos, videos, entre otros.

 

Como parte de los compromisos a los que se obligó el Estado Mexicano en la celebración del Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá “T-MEC, o USMCA por sus siglas en inglés” que sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN); el 01 de julio de 2020,, se publicaron en el Diario Oficial de la Federación, los decretos por los que se reformaron diversos artículos de la Ley Federal del Derecho de Autor, del Código Penal Federal, así como la expedición de la nueva Ley Federal de Protección de la Propiedad Industrial, que abrogó a la anterior ley de la materia, la cual incorpora la posibilidad de presentar procedimientos a través de los servicios electrónicos prestados por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

 

La autoridad en México en materia de Derechos de Autor es el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR). Su página web es indautor.gob.mx.

 

Los “Derechos de Autor” a su vez, se dividen en “derechos morales” y “derechos patrimoniales”.

 

Los “derechos morales”: son aquellas prerrogativas irrenunciables e inalienables del autor, en las que se reconocen aspectos como, la autoría de la obra y su integridad (la manera en que será divulgada, si aparecerá el nombre entero del autor o un pseudónimo, etc.). Estos derechos se prolongan a lo largo de toda la vida del autor y pasan a sus herederos.

 

A su vez, los “derechos patrimoniales” o de explotación, facultan al autor a decidir libremente sobre cómo explotar su obra para obtener beneficios, con los límites y excepciones que contempla la Ley Federal del Derecho de Autor.

 

Las obras de “Derecho de Autor”, a diferencia de la “Propiedad Industrial”, no necesitan ser registradas ante las oficinas competentes para su protección, ya que se encuentran protegidas desde su creación.

 

Con la última reforma a la Ley Federal del Derecho de Autor, que entró en vigor el 02 de 2020, los titulares de “derechos patrimoniales” (también conocidos como derechos monetarios), pueden autorizar o prohibir la exhibición, el acceso y la disponibilidad pública de su trabajo por medios tecnológicos.

 

También, en esa misma reforma, se adicionó al Título IV de la Ley Federal del Derecho de Autor, el Capítulo V, titulado “Medidas de protección tecnológica, información sobre gestión de derechos y proveedores de servicios de Internet”, incorporando sanciones relacionadas como parte de dichas medidas.

 

Por su parte, el Código Penal Federal añadió sanciones para quienes fabriquen, importen, vendan o arrenden dispositivos o sistemas para descifrar programas de transmisión de señales satelitales cifradas sin la autorización del distribuidor legítimo de dicha señal, las cuales, pretenden poner un alto a la piratería y a las infracciones de los derechos de autor.

 



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