Perspectiva

Mario Benedetti

Por: Norma BUSTAMANTE/ EL MEXICANO | 09/23/2020

No sé si le hubiera gustado cumplir cien años, son muchos. Pero seguro le hubiera emocionado ver lo que sucedió este 14 de septiembre, cuando sus amigos grandes le hicieron este homenaje por su cumpleaños. Serrat y Sabina para empezar, allí estaban. Serrat escogió los poemas, tremenda responsabilidad y Sabina llegó, su primera salida pública después de su encierro desde febrero. Allí estaban ambos, y también estaban muchos otros, que lo conocieron personalmente y otros que lo conocieron a través de su poesía. El poeta gigante, uruguayo, fue recitado, declamado y cantado en este acto espléndido que organizó el Instituto Cervantes en coordinación con la editorial Alfaguara.

Mario Benedetti fue un poeta despreciado por los intelectuales que aman la retórica ininteligible, la poesía difícil, de esa que de una metáfora hace otra y quizás de esa otra una tercera, al grado tal que nadie entiende nada y que pareciera ese estilo ser el preciso para ser considerado poeta. La soberbia intelectual de los poetas que nadie lee y que se mueren de envidia por tener siquiera un poquito del genio que hizo que la poesía fuera para todos, que trajo la poesía al suelo, al alma, a lo cotidiano, a lo que se entiende cómo lo hizo Mario Benedetti.

?No te quedes inmóvil al borde del camino, no congeles el júbilo,  no quieras con desgana,  no te salves ahora ni nunca. No te salves,  no te llenes de calma,  no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo,  no dejes caer los párpados pesados como juicios,  no te quedes sin labios,  no te duermas sin sueño,  no te pienses sin sangre,  no te juzgues sin tiempo.

Pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces? no te quedes conmigo.?

Amar al poeta y amar su poesía es lo mismo. El mundo se replantea y aunque ahora Benedetti ya no está, su poesía retumba y vive más presente que nunca. Parecía que Benedetti hubiese adivinado este cataclismo universal que ahora vivimos y nos anticipó este poema que hoy debería ser nuestro himno. Para los que luchamos a diario contra el desánimo, para los que entendemos que esta es una prueba enorme, Benedetti nos dice, por qué cantamos.

?Si cada hora viene con su muerte, si el tiempo es una cueva de ladrones, usted preguntará por qué cantamos. La patria se nos muere de tristeza, y el corazón del hombre se hace añicos, antes aún que explote la vergüenza. Usted preguntará por qué cantamos. Si estamos lejos como un horizonte, si allá quedaron árboles y cielo si cada noche es siempre alguna ausencia y cada despertar un desencuentro. Usted preguntará por qué cantamos. Cantamos porque el río está sonando, cantamos porque el cruel no tiene nombre y en cambio tiene nombre su destino. Cantamos porque el niño y porque todo, y porque algún futuro y porque el pueblo cantamos por los sobrevivientes y nuestros muertos quieren que cantemos. Cantamos porque el grito no es bastante, y no es bastante el llanto ni la bronca, cantamos porque creemos en la gente y porque venceremos la derrota. Cantamos porque el sol nos reconoce, y porque el campo huele a primavera y porque en este tallo, en aquel fruto, cada pregunta tiene su respuesta. Cantamos porque llueve sobre el surco y somos militantes de la vida y porque no podemos ni queremos, dejar que la canción se haga ceniza.?

 

Es Benedetti y vivir sin leerlo no es lo mismo.

viveleyendo.normabustamante@gmail.com

 



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