Cita con Clío

FRASE. “La Historia no es una ciencia exacta, divaga, hay que dejársela a los

soñadores, que la recomponen por instinto”. Patrick Rambaud.

NOTICIAS DEL VIEJO MEXICALI. “Buen sistema. Los chinos que quieren irse a casa obligan a Estados Unidos a deportarlos. Los Ángeles. 14 de agosto. El clima extremadamente caliente y la escasez de trabajo están llevando a los chinos a cruzar la línea fronteriza en las cercanías de Mexicali y decenas de hombres amarillos están abriéndose camino hacia este lado con la esperanza de que sean arrestados y deportados; recientemente llegó a Los Ángeles la mitad de la carga de un tren bajo la custodia del inspector de inmigración Frank Stanley, y cientos de chinos esperan ser atendidos con órdenes de arresto departamentales: son indigentes y es una manera fácil de regresar  a casa. Son conocidos como hombres de “transito” que reciben certificados a su llegada a San Francisco que les permiten pasar por California a su destino en México. Cuando los negocios funcionan bien por debajo de la línea y se deben recolectar los cultivos, estos se contentan, pero cuando los cultivos se dejan y hay una escasez de empleo, se escapan de la línea y se topan con los brazos de los oficiales de inmigración. Es una actuación familiar, y el Tío Sam paga el flete a San Francisco, desde cuyo puerto los vapores que los trajeron están obligados a devolverlos”.

¿SABÍAS QUÉ…? Pancho Villa fue una persona que apenas sabía leer y escribir, pero cuando fue gobernador del Estado de Chihuahua fundó en un mes 50 escuelas.

CONOCIENDO NUESTROS ORÍGENES. Adolfo López Mateos. Presidente constitucional, diciembre 1º de 1958 a noviembre 30 de 1964. Revitalizó la presidencia de la república. Mucho más joven que su antecesor, infundió nuevos bríos al quehacer presidencial. Fue un mandatario dinámico, atractivo, que parecía vivir aceleradamente. Nadie lo sabía, ni él mismo, pero su deteriorado estado de salud –manifestado en frecuentes e intensos dolores de cabeza- lo llevarían muy ponto a la tumba. Quiso hacerlo todo y lo consiguió.

Comenzó su sexenio enfrentando los conflictos sociales heredados del régimen anterior. El movimiento ferrocarrilero continuaba presionando al gobierno con paros, manifestaciones y huelgas. A López Mateos no le temblaron las manos: ordenó la represión y los líderes fueron encarcelados por el delito de disolución social, que hacía posible encarcelar a toda persona cuya conducta fuese calificada de peligrosa para la nación. Asimismo, en 1961, ordenó el asesinato del líder agrario Rubén Jaramillo y su familia.

López Mateos gobernó México en el apogeo del sistema. Nadie como él concentró tanto poder en sus manos. Pudo, además, darse el lujo de delegar el poder en su hombre de confianza, el secretario de Gobernación Gustavo Díaz Ordaz –que se encargó de mantener el orden en la política interna- y con toda calma dedicarse a recorrer el planeta para promover el “milagro mexicano”.

Uno de los mayores logros de su sexenio fue ponerle fin a un conflicto que tenía más de 100 años. López Mateos logró que el gobierno de Estados Unidos devolviera a México el territorio de El Chamizal, del cual el vecino se había apropiado injustamente tras un cambio de curso del río Bravo, frontera entre las dos naciones.

La política exterior de México también vivió sus mejores años al mantener una posición de independencia y enarbolar la bandera de la autodeterminación de los pueblos frente a Estados Unidos, que a toda costa quería intervenir en la Cuba de Fidel Castro. Sin embargo, la simpatía de ciertos sectores mexicanos por el nuevo régimen socialista cubano –incluyendo a miembros del gobierno-, inquietó a buena parte de la sociedad.

Temerosa de una nueva reforma educativa, la clase media acuñó un grito: “cristianismo sí, comunismo no”, que se apagó al verse que el gobierno era tan conservador como gran parte de la propia sociedad. Y los empresarios encontraron tranquilidad una vez que López Mateos se comprometió a sostener el proteccionismo, los bajos salarios, los sindicatos “charros” y la política de represión a todo intento de desestabilizar económica o políticamente a la nación. Todos quedaron satisfechos.

La educación y la cultura recibieron un fuerte impulso gracias al secretario Jaime Torres Bodet, que dejó al menos dos obras imperecederas: el Museo Nacional de Antropología y los libros de texto gratuitos. Estos últimos desataron nuevamente las pasiones entre los padres de familia, que consideraron tal acción como un intento por apoderarse de las conciencias de sus hijos. Aprovechando el aniversario 150 de la independencia de México y el cincuentenario de la revolución, el régimen consolidó la historia oficial, cuya viciada interpretación mostraba una historia de buenos contra malos y un desarrollo histórico donde el punto más alto de la evolución se encontraba en la fundación del partido oficial, heredero de las glorias revolucionarias.

Para reforzar el nacionalismo revolucionario, López Mateos disfrazó de nacionalización la compra de varias compañías extranjeras que suministraban energía eléctrica y el gobierno echó las campanas a vuelo en una fecha por demás simbólica: el 27 de septiembre de 1960, al cumplirse un aniversario más de consumación de la independencia.

Cuando dejó el poder, la gente despidió cálidamente al hasta entonces más carismático y enamoradizo presidente mexicano.



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