Cita con Clío

FRASE. “¿Quién será tan desconocido a su patria que, por ignorar sus historias necesite de fabulosas acciones en qué vincular sus aciertos?” Carlos de Sigüenza y Góngora.

ELECCIONES MUNICIPALES EN MEXICALI. “Triunfó el partido que sostuvo la planilla presidida por el señor Otto Moller.

Las elecciones para renovación de regidores pares del Ayuntamiento de Mexicali, se efectuaron dentro del mayor orden, el domingo 18 del pasado diciembre.

Tres partidos políticos se disputaron el triunfo, siendo ellos el “Nacional Progresista”, el “Nacional del Pueblo” y el “Pro-Patria”. El primero que sostuvo la candidatura de los señores Otto Moller (para presidente municipal) y José María Rosas, Pedro Benítez, Quirino Luna, Fulgencio Gallegos, Juan Loera y Pedro Barboza, contó con una mayoría abrumadora de votos, por lo que dichos señores funcionarán al frente de los destinos municipales de Mexicali, del primero del año actual hasta el treinta y uno de diciembre de 1923.

Hay que hacer constar que las autoridades civiles y militares estuvieron a la altura de su deber, por órdenes estrictas de los señores gobernador Epigmenio Ibarra y general

Abelardo L. Rodríguez, jefe de las operaciones, con lo que se consiguió absoluta libertad, derecho usado por primera vez por los ciudadanos de Mexicali.

El Partido Nacional Progresista debió su triunfo, desde luego, a la honorabilidad de las personas a quienes postuló, y a las actividades legales de sus miembros, bajo la atinada dirección del presidente, señor Alfonso Alcocer, quien no sólo trabajó dentro de su radio de acción, sino que se extendió a la defensa de sus postulados, empleando argumentos claros y justos.

Por lo que toca al Consejo Electoral, es justo declarar que se portó con toda honradez, por lo que resultan completamente inexactos los dichos de un periódico fronterizo, a quien se le sorprendió. Las ánforas en que se recogió la votación, fueron entregadas a un notario, y se abrieron ante éste y la Junta Computadora, presenciando el acto numeroso público, lo que permitió que se diera fe del perfecto estado en que se encontraban.

Hay la circunstancia de que se quitó de la planilla al señor Enrique Mérida, por haberse comprobado que no reunía el requisito de vecindad, y en cuanto al señor Alfredo Pradis, no se le admitió su candidatura por el Tercer Distrito Electoral, por no llenar los requisitos de ley. Sin embargo, estas dos personas pidieron amparo a la justicia federal, por creerse atacados contra la ley electoral, pero la justicia resolvió que su petición era improcedente. Nos informan que el señor Mérida reside por costumbre en Calexico, California, E. U. A., y que fue presidente municipal de Mexicali en tiempo de la vergonzosa dictadura de Cantú, por lo que no tiene simpatías en la localidad, comprobándose esto con el hecho de haber obtenido solamente cuarenta votos, imposibles de contenedor con la votación obtenida por el señor Otto Moller, de triunfo redondo.

La votación que alcanzó el señor Pradis, no estuvo en condiciones de competir con la obtenida a favor de la candidatura del señor Benítez, pues aquél sólo obtuvo diez y ocho votos.

El Partido Nacional Progresista, hoy triunfante, está compuesto de elementos sanos, salidos de obreros, colonos y pequeños terratenientes, que se agruparon para oponerse a la labor de un grupo de capitalistas que residen en los Estados Unidos del Norte, y cuyos propósitos son aviesos.

Este día empieza a funcionar la planilla del señor Otto Moller, y deseamos a los nuevos funcionarios una acertada labor, para bien de la sociedad de Mexicali. (1)

CONOCIENDO NUESTROS ORIGENES. Ernesto Zedillo Ponce de León. Presidente constitucional, del 1º de diciembre de 1994 al 30 de noviembre de 2000. La casualidad lo elevó a la presidencia. Tras el asesinato de Colosio fue elegido candidato emergente del PRI y ganó en unas elecciones aceptablemente limpias, así reconocidas incluso por la oposición. Sin embargo, no inició con los mejores augurios. A unas semanas de su toma de protesta ocurrió el llamado “error de diciembre” y una nueva crisis, de magnas proporciones, sacudió al país.

La economía, entonces, determinó el sentido de su gobierno. Desarrolló un programa de austeridad y recurrió a la ayuda de Estados Unidos. El gobierno tuvo que intervenir para evitar la quiebra definitiva del sistema financiero mexicano y lo hizo valiéndose del erario. El mecanismo conocido como Fobaproa (Fondo bancario de protección al ahorro) sirvió de tapadera a los malos manejos de la mayoría de los amigos de Salinas de Gortari beneficiados con las reprivatizaciones en el sexenio anterior. Sin consultarlo, sin discutirlo, usando el viejo autoritarismo presidencial, la sociedad fue obligada a asumir la quiebra. Los mexicanos terminaron pagando los fraudes, los créditos fantasmas, los auto-préstamos y los fondos ilegítimos proporcionados para apoyar diversas campañas políticas del PRI.

La crisis se reflejó en el dramático aumento del desempleo, el cierre de fuentes de trabajo y el incremento de la pobreza, elementos que propiciaron un paulatino proceso de descomposición social. La inseguridad pública se generalizó. La autoridad despareció frente a la delincuencia y muchas veces se coludió con ella. Uno de los saldos negativos del sexenio fue su escasa capacidad para aplicar la ley y la justicia expedita.

No fue Zedillo un presidente con sensibilidad política. Al principiar el sexenio intentó continuar con el diálogo para alcanzar la paz en Chiapas. Pero la paciencia no era su virtud. En febrero de 1995 arremetió contra el EZNL. En poco tiempo se percató de su error político e intentó regresar al diálogo. Como no obtuvo respuesta, prefirió olvidar el asunto, al menos durante su sexenio.

Por momentos, Zedillo dudó en ejercer su autoridad. Su interés por el ámbito económico –en el que se movía con naturalidad e inteligencia- y su reticencia hacia los problemas políticos quedaron evidenciados cuando esperó 10 meses antes de decidirse a recuperar, con la fuerza pública, las instalaciones de la UNAM, en manos de estudiantes del Consejo general de huelga.

Sus logros políticos fueron escasos, pero fundamentales para la transición democrática. Zedillo fue respetuoso de los triunfos de la oposición. A principios de 1995, los estados de Jalisco y Guanajuato fueron ganados por Acción Nacional; más adelante, Nuevo León y Querétaro siguieron el mismo camino. El Partido de la revolución democrática no se quedó atrás, pintó de amarillo el estado de Zacatecas con su primera gubernatura.

El gobierno otorgó plena autonomía al Instituto federal electoral y dejó de ser juez y parte en las elecciones. La reforma dio frutos de inmediato. En las elecciones intermedias de 1997, para renovar la Cámara de diputados, la oposición en conjunto obtuvo la mayoría –por primera vez desde 1912- y el PRD le ganó al PRI el gobierno del Distrito Federal.

Zedillo no metió las manos en el proceso electoral del 2000 y la oposición finalmente ganó la presidencia de la república. El priismo derrotado acusó al presidente de traidor. En un hecho histórico, la noche del 2 de julio Zedillo reconoció ante la nación el triunfo de Vicente Fox.

FUENTES CONSULTADAS:

1) LA PRENSA, January 01, 1922, Image 1, Los Angeles, Cal.
2) Luis González y González. Viaje por la Historia de México. México.

*) Licenciado en Administración Pública y Ciencias Políticas por la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la UABC y, en Historia por la Facultad de Ciencias Humanas de la UABC. Investigador del Archivo Histórico del Municipio de Mexicali. IMACUM. Email: lerdok57@hotmail.com.

Facebook: Francisco Javier Palacios Flores.



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