Irán, EEUU y la guerra civil de Siria

Sociedad y derecho

Las tensiones entre EE.UU. e Irán continúan en incremento, ayer

domingo cinco de enero, Irán anunció que dejará de respetar los

compromisos del acuerdo nuclear que firmó en 2015 con China, EE.UU.,

Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania, para limitar su programa nuclear

a cambio del levantamiento de sanciones internacionales y multilaterales

impuestas a esta nación (la administración de Trump en 2018, fue el

primer país en dejar el acuerdo sellado durante la administración de

Barack Obama).

Para comprender de mejor manera la alarmantemente tensa

situación existente entre EE.UU. e Irán, debemos conocer los

antecedentes suscitados entre ambos Estados, teniendo principal

relevancia, la guerra civil Siria.

La República Constitucional Islámica de Irán, la cual desde el

siglo II antes de Cristo hasta 1935, era conocida como el Gran

Imperio Persa, es un país con un extenso territorio y una gran reserva

de petróleo y gas natural, que le confieren un enorme poder

económico e influencia política, principalmente en relación a las

naciones del medio oriente, como Siria, Irak e Israel, siendo esta

última con la que tiene un conflicto ancestral, que ha sido motivo de

sangrientos enfrentamientos entre ambos, a los que se han sumado

EE.UU. y Rusia.

La guerra civil Siria comenzó en marzo de 2011, derivada de las

legitimas exigencias de sus habitantes de democratizar el país y mejorar

sus políticas, para ayudarles a lograr un mejor nivel de vida.

Siria vivía desde hacía años una importante crisis económica, la

cual fue aprovechada por Irán, el cual, apoyando económicamente a

este país, logró imponer su control político, el cual extendió hasta el

Líbano, lo que fue más palpable a partir de la Revolución Islámica de

1979.

El control geopolítico logrado por Irán en medio oriente, tiene por

finalidad superior, la de reforzar sus posiciones, para disponer de

mejores oportunidades de atacar a Israel cuando fuera necesario y

conveniente.

Por este motivo fue que Israel, no obstante que no tenía interés

real de involucrarse en la guerra civil Siria, implementó muchos

operativos militares en contra de este, pero con el objetivo de impedir

que Irán incrementara su capacidad militar en la zona.

En el conflicto de Siria, EE.UU. intervino como aliado de Israel y

Rusia (e Irán), de Siria, apoyándolos con armamento, tropas y logística.

La muerte del General Qasem Soleimani, comandante de la fuerza

de élite Al Quds, de la Guardia Revolucionaria iraní, acontecida en la

madrugada del pasado viernes tres de enero, en un ataque con drones

en el aeropuerto de Bagdad, la capital de Irak, llevado a cabo por el

ejército estadounidense, siguiendo las órdenes del presidente Donald

Trump, fue sólo la gota que derramó el vaso de este añejo conflicto

entre ambas naciones.

El sábado cuatro de enero, se dio a conocer la decisión de Rusia y

China de tomar acciones diplomáticas, de manera conjunta, por

considerar “ilegal” el operativo de Estados Unidos en Irak, que terminó

con la vida del General Soleimani.

Hasta el momento no se alcanza a apreciar con claridad la

magnitud de las consecuencias del problema, y sin duda, no ayuda en

nada la actitud de altanería, xenofobia y sinrazón que ha caracterizado a

la administración Trump en sus relaciones con otros países. Irán no

tiene el poderío militar para hacerle frente a EE.UU. y Rusia y China

tampoco están en la posición de enfrentarse abiertamente en un

conflicto armado en contra del país norteamericano, por lo que una

guerra mundial se ve improbable. Sin embargo, el verdadero riesgo se

encuentra en ataques terroristas, los cuales pueden tener consecuencias

gravísimas. Esperemos que no.

Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas

letras hayan sido de su agrado y sobre todo de utilidad ¡Hasta la

próxima



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