Por la espiral

Thunberg: personaje de 2019

No ha sido Vladimir Putin, ni Donald Trump ni Xi Jinping los personajes  más relucientes de este año que está a punto de fenecer; la geopolítica ha quedado eclipsada por una niña sueca que, además, ha estado a punto de llevarse el Nobel de la Paz.

            Greta Thunberg se ha convertido en la voz líder de millones de jóvenes alrededor del planeta afectados y consternados principalmente por los efectos perniciosos del cambio climático.

            Ése mismo que desdeñan Trump desde su magistral asiento en la Casa Blanca o Jair Bolsonaro quien minimiza como presidente de Brasil los terribles incendios en la Amazonia.

            El fenómeno que tampoco toman muy en serio líderes como Putin por no hacer más desde su posición privilegiada ante el Kremlin mientras China y la India dicen que harán lo que todavía no se atreven a poner en la práctica.

            Thunberg y el cambio climático, sin lugar a dudas, se han convertido en foco estelar en 2019; la adolescente sueca encima hace a un lado los aviones como medio de transporte intentando ser congruente (muy difícil de serlo ante un mérito como el de no contaminar)  con reducir su propia huella ecológica.

            En la actualidad,  ante las grandes distancias, suena un despropósito cruzar el Atlántico en un velero para llegar a Nueva York o volver al viejo continente en un catamarán. Ella lo ha hecho…

            Su gesta particular se ha convertido en ejemplo para muchos millennials y otros chicos y chicas de la generación Z, mientras los más mayores lo ven como algo ridículo sin dejar de criticar que haya abandonado sus estudios arropada por sus padres.

            Pero ella se ha convertido en un icono inspirador así han surgido este año movimientos inesperados organizados desde la propia sociedad civil tales como los lunes sin carne y los #FridaysForFuture.

            Parece una moderna Juana de Arco capaz de cimbrar con sus reproches las más altas tribunas internacionales ante los líderes del mundo maniatados por los grandes poderes empresariales.

            Thunberg y el cambio climático porque son la cara del presente y el futuro verde, porque no se puede entender mitigar los efectos nocivos si solo dejamos que la punta de la pirámide  discuta entre sí cómo hacerlo.

            Esta revolución verde tiene que llevarse a cabo no desde una posición de poder sino desde la tribuna del ciudadano de a pie, cada uno somos altamente responsables de modificar nuestros hábitos de consumo solo así podremos salvarnos a nosotros mismos y a las generaciones de la adolescente sueca.

A COLACIÓN

            Estoy recordando el más reciente discurso de António Guterres, secretario General de la ONU, en la pasada COP25 en Madrid, es verdad que fue duro y agorero advirtiendo de que nos hemos tirado al vacío y muy posiblemente “ya sea demasiado tarde para actuar”; sin embargo, es y ha sido sin duda, las diversas apariciones de Thunberg y sus discursos los que más han calado y llamado la atención.

            Y aunque haya voces que cataloguen a la chica sueca como una especie de “juguete roto” utilizado al servicio de no sé qué tantos intereses, en sí nunca habrá forma de darle gusto a todo el mundo y siempre habrá malintencionados que busquen inclusive deslizar la presencia de fuertes lobbies en pro de las energías limpias como sus patrocinadores.

            Es decir, hay que denostar la iniciativa ciudadana… minimizar que a una chica se le ocurriese protestar cada semana afuera del Parlamento sueco  a fin de  dejar sentir su molestia por la inacción política ante el cambio climático.

            El valor civil que ella ha tenido nos ha faltado a miles de millones y deberíamos agradecerle que nunca como ahora pusiera al cambio climático, la elevación de la temperatura y la cantidad de problemas y muertes provocadas por sus efectos adversos como punto focal.

            La revista Times la colocó en su portada hace unas semanas atrás, Greta Thunberg, es el personaje del año y ha eclipsado con sus discursos y su activismo hasta al propio Trump acostumbrado a robarse los reflectores internacionales.

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales 



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