Tijuana, la ciudad que a nadie le importa


Las obras viales de
la administración municipal de Jorge Ramos: tan debatidas, tan caras, tan
inconclusas y si embargo, tan necesarias. Para nosotros, los residentes de la
zona sur-oeste de la ciudad, fue un continuo suplicio tener que aguantar el
cierre de vialidades que, irónicamente, empezó en la carretera
Tijuana-Rosarito, lo que obligó a la suspensión de construcciones tales como la
de la rampa de acceso a fraccionamiento Loma Blanca, la ampliación a tres
carriles de dicha carretera desde Santa Fe hasta el entronque con Rosarito,
etc. Fuimos los primeros en resentir estas obras y, sin ningún empacho por
parte de las autoridades, nos dejaron en las mismas. Ya se veía al final de su
trienio que no las iban a terminar y así fue. La principal vía de comunicación
terrestre entre los dos municipios se dejó en deplorable estado. Para los miles
de habitantes de los desarrollos ubicados en esta zona (Pórticos, Santa Fe,
Vista Bella, Villas de Tijuana, Lomas de la Gloria, El Cedro y docenas más) nos
tocó aguantarnos con un acceso (desde Rosarito) difícil e inadecuado, ya sea
utilizando el Puente La Gloria y luego regresando en dirección a Rosarito y salirse
en Santa Fe, o bien entrar por una rampa abandonada, peligrosa y llena de
baches que los vecinos usan como tiradero de basura y que sale a la altura de
Santa Fe 5ª. Sección. ¿Hasta cuándo será esto la norma para tantos que vivimos
por acá? Tijuana: la ciudad que a nadie le importa.



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