No todos celebran el Día del Padre: una hija que sufre desde hace años la desaparición de su papá

No todos celebran el Día del Padre: una hija que sufre desde hace años la desaparición de su papá

El 16 de junio, mediante un "hilo" en su cuenta oficial de Twitter, Daniela relató su experiencia individual y familiar al contar con un padre desaparecido, mismo del que no saben nada desde el 2016. El nombre del padre es Hugo Arochi Roa, auditor del SAT, quien una vez que salió a trabajar, no regresó más a casa.

“La última vez que vi a mi papá fue el 16 de junio por la mañana, cuando subió como todos los días a mi recámara a despedirse de mi y darme un beso”, narra Daniela.

“A veces teníamos que elegir entre sobrevivir con nuestras necesidades básicas o cortar cosas para poder ir a terapia” Daniela cuenta que su papá, Hugo, era un hombre que solía dedicarse totalmente a su familia y se mostraba feliz todo el tiempo, como lo relata en su hilo de Twitter. “Para él, todo lo que hacía, todo su trabajo y todo su esfuerzo estaba enfocadísimo a su familia y a que estuviéramos bien”, dice Daniela que señala la pérdida de su padre como algo muy grande en su núcleo familiar chico y estrecho.

“Rompió por completo toda nuestra dinámica familiar, no es tanto que la cambiara, el cambio vino posteriormente(…) desde el hecho de que era el único sustento para nuestra familia, hasta obviamente todo lo emocional que implicaba. Sí cambió por completo todo, al grado de que llegó un momento en el que consideramos irnos de nuestra casa porque el peso emocional del espacio era demasiado grande. Todo el peso simbólico que representaba estar en nuestra casa, tratar de llevar actividades que solíamos hacer juntos es un vacío demasiado grande”. 

La joven comparte que aún cuatro años después de la desaparición de Hugo, ni ella ni su familia han parado de buscarlo, no obstante, el trabajo de proclamar justicia cada vez se torna algo más complicado por situaciones como cansancio tanto emocional como físico, falta de dinero, distancias grandes hacia los centros de justicia, entre otros factores.

“Al principio nos fue muy difícil. No era posible que pudiéramos conseguir un trabajo porque antes (las autoridades) nos mandaban a traer y nos llamaban muy seguido. Tiene muy poco tiempo que hemos estado más en casa y hemos tratado de recuperar ese tipo de cosas, pero eso implica que nos queda menos tiempo y energía para otras”, agrega Daniela.



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