Sociedad y derecho.

Los beneficios de contratar servicios de outsourcing son cada día más tangibles, alguna de ellos son: favorecer la transparencia.
Sociedad y derecho.

La subcontratación o tercerización (o outsourcing en ingles), es el proceso económico empresarial en el que una persona jurídica transfiere los recursos y las responsabilidades referentes al cumplimiento de ciertas tareas a una sociedad externa (empresa de gestión o subcontratista) que precisamente se dedica a la prestación de diferentes servicios especializados.

 

El outsourcing es una práctica corporativa consistente en que una empresa delega algunas responsabilidades o parte de sus procesos a un tercero.

Estos es, una empresa de outsourcing se dedica a proveer talento humano y soluciones tecnológicas a terceros.

 

Tiene como objetivo incrementar la productividad a partir de la flexibilidad laboral.

Si bien, la figura del outsourcing se ha visto estigmatizada en tiempos recientes (de manera comprensible), por los abusos llevados a cabo por algunas de las empresas que se dedican a la prestación de ese servicio, en detrimento de los derechos de los trabajadores a cotizar prestaciones sociales y reparto de utilidades de una manera justa, la realidad es que, la tercerización de personal, bien implementado, representa una serie de ventajas importantes para la competitividad de cualquier empresa, sin que ello signifique perjuicios a los trabajadores, sino por el contrario.

 

Los beneficios de contratar servicios de outsourcing son cada día más tangibles, alguna de ellos son: favorecer la transparencia, permitiendo reducir y controlar los costes del proceso o función que se externaliza, las inversiones y los recursos pueden ser dedicados al objetivo principal de la empresa, la innovación y digitalización de la empresa se deja en manos de técnicos especializados, lo que supone una mejora de la eficacia y un ahorro de tiempo y coste, permite un acceso instantáneo a la tecnología y al conocimiento de la empresa especialista contratada (Intentar lograr un objetivo para el que una empresa no está preparada con medios propios, implicaría un periodo importante de tiempo de aprendizaje y una distracción significativa de recursos), la empresa puede afrontar nuevos desafíos y ampliar sus ramas de negocio sin necesidad de extender su plantilla o formar a su personal en todas las tecnologías que se requieran, bastará con seleccionar de forma adecuada la empresa de outsourcing especializada en cada proyecto, los servicios contratados hacen posible mejorar los tiempos de respuesta que tendría una empresa si tuviera que ejecutar un proyecto para el que no está preparada. Externalizar el trabajo en manos cualificadas es siempre una garantía, así como posibilitar la conversión de costes fijos en variables- También la contratación de una empresa de outsourcing conlleva una predicción de costes detallada y por tanto, una estabilización de los precios.

 

El pasado 21 de abril, la Cámara de Senadores dio la aprobación final a las reformas a la Ley Federal del Trabajo. Los cambios aprobados fueron sustancialmente diferentes a los que se propusieron en noviembre de 2020; no hubo votos en contra de la reforma, sólo dos abstenciones. Destacando entre otros, la prohibición a la subcontratación de personas (outsourcing), se permite la contratación de servicios (que incluyen personal) en aspectos no esenciales de la operación de la compañía (limpieza, tecnologías de la información, etc.).

 

La justificación de la reforma es que pretenden erradicar los abusos que bajo la figura del outsourcing efectuaban algunas empresas al amparo de la normatividad anterior. Como ejemplo: Los contratos por periodos cortos de tiempo (seis meses o un año) y la renovación de estos sin consideración de la antigüedad acumulada. Así como los contratos laborales que impedían el acceso de los trabajadores al reparto de Utilidades (PTU) o primas vacacionales completas.

 

Una vez publicada esta reforma en el Diario Oficial de la Federación, las empresas tendrán tres meses para adaptarse a lo requerido por la nueva ley. En contraste, el gobierno federal tendrá un año.

 

        Obstaculizar y desaparecer las operaciones del outsourcing no es la solución para terminar con los abusos que se han dado en cuanto a los derechos de los trabajadores. Lo que hace falta es un cambio de paradigma en la relación obrero patronal. Debemos entender que se trata de una correspondencia simbiótica, necesaria e indispensable para conseguir los objetivos comunes y beneficios de ambos, el cual debe ser, lograr benefactores y mejoramiento de la calidad de vida de uno y otro.

 

Como siempre un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y, sobre todo, de utilidad ¡Hasta la próxima!



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